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El cambio del huso horario en España

agosto 26th, 2016 | Opinión

En el principio hubo oscuridad, después hubo cielos, tierras y mares. Las plantas y los animales prosperaron. Apareció la humanidad y se armó para combatir a los cielos y los mares y victoriosa pudo reclamar para sí las tierras y comerciar con ellas y sus frutos.
El día y la noche gobernaba el ritmo de las personas. Grandes civilizaciones aparecieron y las personas pudieron comenzar a dedicarse a observar el cielo y escribir sus observaciones. El Sol fue venerado por ser una de las condiciones necesarias para que los cultivos prosperasen. Múltiples mitos solares aparecieron en incontables culturas.

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Pero gracias a los hidrocarburos, tan irónicamente, se ha perdido una parte de esa veneración por el Sol. En Asturias, junto a la Galicia española, el reloj está puesto a la misma hora que en Województwo małopolskie, junto a Галичина, la antigua Galicji, sin embargo el día solar difiere en unas dos horas. El paisano de las civilizaciones de la antigüedad se estaría rascando la cabeza ante el absurdo aparente de que a mediodía no sea mediodía.

Esto es un escándalo protesta alguna gente, pero paralizada. Tienen relojes y teléfonos en los que pueden ponerse la hora que les dé la gana, pero no se les oye hacerse esa apología ni siquiera mencionar ningún cambio unilateral en grupo o similar para así forzar un conflicto y acelerar el debate. Entonces hay ahora una discusión sobre si dejar el calendario como está o adoptar un retraso de una hora (dos en verano) para tener el horario que por geografía corresponde a España. Una tercera opción es la obsolescencia de la hora oficial. Interesantemente esto sería tecnológicamente posible en unos pocos meses en cualquier lugar de la OTAN.

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La civilización occidental registra sistemáticamente la posición de todas las personas en todas las tierras, en determinados momentos con precisión al menos al metro.

La astronomía local está, afortunadamente para todos, lo suficientemente estable como para que cualquier persona pueda saber a través de un sencillo mecanismo cual es la hora civil del lugar, esto es, la hora en los términos en los que a mediodía el Sol está en la máxima altura de un lugar cualquiera.

Lo importante no es la hora a la que ocurren las cosas. Esto no le interesa a nadie. Es una ilusión, una costumbre. A la gente lo que le importa es cuándo ocurren las cosas, y dónde.

Con cada aproximadamente 15 grados de arco recorridos (360 grados sexagesimales de la circunferencia que el Sol aparentemente describe alrededor de los cielos, divido entre 24 horas que tiene el día), esto sobre el Ecuador son unos 1670 kilómetros, por ejemplo entre Tours y Wien sin embargo son más de 300 kilómetros menos distancia por la mayor cercanía de los meridianos entre sí en latitudes más cercanas a los polos, pero el dispositivo gestiona estos cálculos con mucha facilidad.

Naturalmente no esperamos que la humanidad se acostumbre rápidamente a que el concierto sea a una determinada hora civil, en la posición que sea, sumado o restado otro tiempo, que en realidad es una distancia, que se deberá recorrer, pero en un tiempo que ahora ya sí se conoce, para llegar allí. Pero la hora oficial tal como se está gestionando hoy en día es un instrumento pasado de una época por fin superada.

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Una serie de profesionales y empresas están revolucionando las relaciones laborales, con trabajo por objetivos en vez de por tiempo, vacaciones decididas en libertad, políticas salariales más igualitarias… no sería muy extraño que personas en esas circunstancias empiecen a plantearse si el estado nación no les estará robando parte su eficiencia imponiéndoles una hora que no se corresponda con lo que para esa persona pueda estar biológicamente preparada. Sabemos que este puede ser un mercado importante, a pesar de ser muy reducido.

Empieza a haber una discusión sobre a qué nos dedicaríamos si el futuro trajera a las tierras muchos más frutos que los que la humanidad pueda consumir. Si finalmente el futuro en ese sentido también actúa dándonos más tiempo, entonces sería posible que sean mayorías los que adopten un sistema de gestión del tiempo basado en la posición en vez de en la convención.

Tarde o temprano los cielos, las tierras y los mares estarán pobladas además por grandes flotas de agentes artificiales. Esto ya ha comenzado, de hecho en los tres elementos. Es una posibilidad que su principal fuente de energía vaya a seguir siendo el Sol. Si eso fuera así, quizás algunos de ellos tendrán que cuidarse de gastar mucha energía por la noche. Quizás aunque seguramente funcionarán con un reloj que vuelve a cero y pasa al siguiente día más o menos cuando el Sol está en la máxima altura en Labasa (Fiji) estén programados para saber perfectamente en todo momento cual será la hora a la que el Sol estará en la máxima en cualquier sitio. Quizás para perseguirlo, desde luego para orientarse, y con veneración por sus absurdos creadores, que siguen utilizando la hora que decidieron unos semejantes suyos que habitualmente lo único que perseguían era su propio beneficio, no el bien común. Qué cosa más bárbara, dañina, y del pasado.

Con unos cálculos muy sencillos que tu dispositivo hoy ya puede hacer en un instante.

U.P

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